lunes, 19 de febrero de 2018

LA TOSA DI MILANO Y SU MISTERIO

El emperador Barbarroja


En la entrega nº 2 de este blog referida al capitel de San Pedro de la Rúa (8 de Febrero), hemos mencionado el “Alejandro subiendo a los cielos” de la fachada de la catedral de Fidenza.
Relieve al pie de la torre de la fachada del Borgo San Donnini con la imagen de Alejandro Magno subiendo al cielo

 En ella observamos el hecho extraordinario de que en muchas iglesias o catedrales europeas –Suiza, Italia- se repite la presencia del profeta Daniel en diferentes lugares del mismo templo. El paradigma resulta ser la Basílica de San Michele Maggiore en Pavía donde figura en cuatro capiteles, cuestión que es justificada por ser lugar de coronación y residencia de los emperadores del Sacro Imperio Germano en Lombardía, y mediante su lectura se ha podido establecer el recorrido y entronización durante la ceremonia, siguiendo la propuesta de Elliot. Este autor –cuenta la tesis del dr.Olañeta- explica que en la ceremonia se cita la figura de Daniel relacionado con la justicia, y se espera que el emperador que allí recibe la unción de Dios, sea espejo del Daniel juez, que salvó a Susana. De nuevo encontramos a Daniel como referencia de juicios justos.
De todos modos, en una próxima entrega vamos a proponer relaciones iconográficas de la fachada de Fidenza y ahora nos vamos a centrar en la curiosa historia del protagonista de la última ceremonia de coronación celebrada en Pavía, el emperador Federico I Barbarroja, que pudiera figurar además como responsable de la reconstrucción de la fachada de Fidenza, ya que la iglesia había sido destruida varios años antes. Al menos, consta que Federico I es el autor de un diploma recordatorio de los privilegios otorgados por Carlomagno y el Papa Adriano II, quienes aparecen esculpidos en la fachada.  Como veremos en esa próxima entrega, en esta excepcional iglesia de Fidenza, la fachada de piedra blanca con tan interesantes esculturas, está construida –trabada- a la anterior reconstrucción de unos años antes, de modo que hoy vemos el envoltorio –tan bello-de un templo del que asoman los “ladrillos” o sillares oscuros tras la escultura que parece  haberse encajado en algunos casos de manera forzada en su lugar actual. Curiosamente el edificio oscuro asoma por encima de la fachada y el ábside, de modo que lo viejo asoma sobre lo nuevo, al revés de lo que suele ser habitual.
Capitel con Daniel y Habacuc en la fachada de Fidenza.Encima, la figura de San Pedro y tras éste, el hueco en la fachada. El cimacio muy deteriorado y de piedra distinta.

Conforme a lo que antes decíamos, Fidenza contiene dos veces a Daniel entre los leones, en dos lugares importantes: la fachada, con todo el episodio completo de Daniel 14 (Habacuc) y la cripta, también reconstruida, con Daniel entre leones (probabilidad alta) sin especificar el pasaje.
Capitel de la cripta con el otro Daniel entre los leones

Quien mejor conoce la catedral del Borgo San Donnino (ya que Fidenza lo es desde 1927) es la japonesa Yoshie Kojima, quien al parecer propone que el relieve de la torre con la majestuosa figura de Alejandro es románico, aunque no creo que se haya esculpido como ejemplo de soberbia, sino a la manera del que tiene San Marco en Venecia. Puede ser que el emperador citado, Federico Barbarroja lo hiciera poner como muestra de soberanía y poder. El hecho de  figurar en los relieves de la fachada tanto el emperador Carlomagno como el Papa Adriano II, por los que sentía admiración Federico I, pudiera haber servido para afianzar el poder y gloria del propio Barbarroja, tal como insinúa Kojima.  
El hecho cierto es que se ha ido evitando durante siglos la agresión a la figura de ,Alejandro dotándola de una versión “defensiva” muy popular: la gente le sigue llamando “la reina Berta hilando”, y así aparece incluso en una guía de 2011, al identificar las varas con cebos como husos, lo que ha tranquilizado la conciencia de clérigos y fieles, salvando al relieve que, claramente, muestra al pagano Alejandro subiendo a los cielos y no a la reina Berta. Muy cerca, la medida para cortar telas esculpida en la fachada –al modo de Jaca- puesto que el mercado semanal se celebraba en el entorno de la catedral, como en muchos otros lugares. Curiosamente hay una reina Berta italiana relacionada con el reino de los Mallos, que dejaremos investigar a los buenos aficionados maños.
Esto de cambiar nombres y utilidad a las figuras esculpidas es bastante frecuente; a veces ha servido para su preservación, como ocurre con los exhibicionistas en los aleros.
El libro de Kojima, “Storia di una cattedrale” no lo hemos podido consultar, pero sí una conferencia que impartió cuando la hicieron hija adoptivo de Fidenza hace tres o cuatro años. De todo ello trataremos en breve, cuando nos centremos en esa fachada.
En lo que hoy queremos fijarnos es en el personaje de Barbarroja, de quien ya habíamos tratado hace tiempo en el foro del pasiego por su alusión en otra iconografía sorprendente.

La Tosa di Milano

En el siglo XII, cuya segunda mitad fue ocupada por las controversias papales y batallas del emperador Federico I Barbarroja, se esculpió un relieve que se ha conservado, actualmente en el museo del castillo sforcesco de Milán.
La Tosa di Milano en fotografia de Luca Cerini en flirck
 Presenta, como se puede ver, a una mujer con melena sujeta por una diadema y vistiendo esclavina que se remanga las faldas con su mano izquierda mientras que con la derecha sostiene una tijera (generalmente aceptada como tal) que se aplica a su vello púbico. Está enmarcada en un arco apoyado en dos capiteles y en el arco parece que se puede leer EST PORTA Te CTONSE , que no hace más que señalar el sitio en el que se hallaba hasta que fue llevada al museo: formaba parte de la muralla de Milán (luego, una puerta), la Porta Tosa. Se discute si Tosa era el apelativo de las jóvenes milanesas del medievo o “Tosa” fuera el calificativo similar a “rapada” o “afeitada”. Se vé claro.
¿Para qué se puso tan chocante relieve en la muralla? Hay diferentes versiones. Unas cuentan que en el asedio de Federico Barbarroja (que para eso lo hemos traído aquí) a finales del siglo XII a la ciudad de Milán, apareció una mañana ante la tropa asediante una joven sobre la muralla realizando tal gesto que tenía fuerte significado apotropaico, de rechazo del cerco por la población, y la exhibición sexual y su maldición y condena desmoralizó a la tropa tedesca, que abandonó el asedio. Asimismo, hay quien considera que ese afeitado que acomete la joven era característico de las prostitutas milanesas.
Otros quieren relacionar el relieve con una burla que la misma población milanesa quiso hacer al acosador Barbarroja, proponiendo que la dama en cuestión fuera su propia mujer, Beatriz de Borgoña.
En la web www.milanofree.it tienen un apartado sobre “la tosa impúdica di Milano” donde aportan otros datos, como el hecho de que a las culpables de adulterio o prostitución se les infringía esa pena, cosa que no vemos muy plausible porque el castigo quedaba oculto.
El caso es que las referencias pueden llevar hasta el imperio bizantino, sin faltar la relación a su carácter apotropaico por la exhibición sexual, ya que mostrar el sexo es poderoso medio para evitar el mal de ojo, como cuenta el famoso grabado de Durero y hemos explicado en “El sexo protector”. También el 26 de Julio en este mismo blog hemos incluido un dibujo procedente de la Koninklijke Bibliotheek de La Haya con una muestra del uso femenino del sexo para ahuyentar al enemigo que asedia su ciudad.
  Pero lo que nos interesa es lo que cuenta : una mujer acomete el rapado de su vello púbico.
Hasta aquí lo que conocíamos, pero hace unos días hemos encontrado una posible relación que explique mejor el relieve de la Tosa di Milano.

La cantidad no revelada
Grabado del Ashmolean Museum del siglo XV capturado por pinterest 

En un dibujo que nos facilitan en pinterest.com actualmente en los fondos del Museo Ashmolean de Oxford, procedente del siglo XV aparece un motivo que ya vemos con frecuencia en los relieves románicos: el animal realizando una labor intelectual, algo inalcanzable para las bestias. Un asno toca el órgano con sus patas delanteras. Se coloca unas lentes de manera ridícula en la cabeza mientras aporrea las teclas del órgano al tiempo que entona algún rebuzno adecuado a su arte. Al fondo aparecen abrumados el organista y su mujer. El hombre lleva en la mano lo que puede ser la clave para entender también a la Tossa de Milano y su valor apotropaico: una flor de cardo.
flor de cardo seca, dispuesta a difundir miles de semillas en sus finos pelillos (wiki)

Todos la conocemos. La alternativa más simple sería la oferta de esa planta al asno, que por algo la llamaban “cardo borriquero”. Sin embargo, pensamos que no hay que desechar otra aplicación a la planta: en la Edad Media la flor del cardo era muy utilizada como amuleto para protegerse del diablo y del mal de ojo, de manera que se colocaba seca sobre la puerta de las casas por su característica flor, compuesta de miles de hilillos con las semillas que se esparcía con el viento a su maduración. La creencia consistía en que los diablos y aojadores se iban a detener a contar los pelillos de la flor de modo que se iban a distraer en ello para no acechar a sus moradores. La base de la creencia era “la cantidad no revelada”, como vimos en “el sexo protector” (pag.19). Citábamos un trabajo de la antropóloga Fabiola Y.Chavez que recogía este poema de Cátulo dedicada a su amada Lesbia: “Dame mil besos, después cien, después cuando nos habremos dado muchos millones, los mezclaremos para que nadie sepa y ningún malévolo pueda envidiarnos (hacer el mal de ojo) sabiendo que tan grande es el número de besos”.
 Como puede verse, tras la apasionada propuesta, subyace “la cantidad no revelada” que ha de proteger a los amantes.
Detalle del grabado del Ashmolean Museum en el que se ve claramente el cardo en la mano del organista

En un sentido más práctico de esta creencia del poder de la “cantidad no revelada” se ponían las flores de cardo sobre las puertas (y se siguen poniendo), los rabos del tejón sobre las caballerías y los niños y hasta las herraduras tenían utilidad, siempre que fueran usadas, porque era imposible determinar cuántos pasos se habían dado con ellas. Se pensaba que los diablos y aojadores aceptaban el desafío de contar esos pelos antes de lanzar su hechizo, lo que les distraía hasta desistir de su intención. Así aparecen también laberintos y alquerques en las puertas de los templos para distraer esos indeseables visitantes. ¿Alguien jugaría en un alquerque grabado en vertical en el muro?  No hay que olvidar los siglos que contuvo en su pasillo una colección de herraduras el monasterio de Silos, con su correspondiente leyenda.
La diabólica aparición del burro organista pudiera provocar la exhibición del cardo para conjurar su presencia.
Tal principio de “cantidad no revelada” pudiera ser (y no exactamente la exhibición sexual) lo que explique el gesto de la Tosa di Milano sobre la muralla desafiando al enemigo.
Por lo que respecta a la flor del cardo, encontramos otra denominación religiosa para esa planta con fama de curadora de varios males, entre ellos, los del hígado. El cardo también es llamado “cardo mariano” porque hace referencia a la Virgen María, por atribuírsele la capacidad de ocultar bajo sus hojas al Niño Jesús en la Matanza de los Inocentes, según vimos  en un icono bizantino facilitado por la profesora Grau-Dieckman.
Icono con la matanza de los inocentes. Abajo la muerte de Zacarías. En el centro María e Isabel protegiendo a sus hijos

 “Al momento de escapar de los soldados de Herodes- dice la wiki- del pecho de la Virgen cayeron algunas gotas de leche, que han perdurado para siempre en esta especie para recordar aquel señalado día”. No hace falta añadir la conveniencia de la planta en su jugo lechoso para  ayudar a madres lactantes.
Detalle del icono donde Isabel esconde a Juan bajo la montaña y María a Jesús bajo un cardo

Todo ello sin descartar otras versiones. E si non e vero...


martes, 13 de febrero de 2018

ESPECTACULO JUDICIAL EN ESTELLA (NAVARRA) (parte 3ª y final)

Intentamos finalizar la propuesta de que el capitel del claustro de San Pedro de la Rúa en Estella a quien muestra es a Daniel relacionado con los combates judiciales que se juzgaban en el Palacio de los Reyes, dentro de las posibles ordalías con las que se resolvían los pleitos sin testigos ni evidencias.
A este respecto es interesante resaltar lo que dice la introducción de la ficha de la EdR referida a Estella, en donde se relata cómo el rey Teobaldo II decretaba en 1269 la prohibición de las ordalías, buena prueba -una vez más- de que se veían celebrando medio siglo después de haberlas prohibido la Iglesia.
Aspiramos a ayudar con nuestra modesta opinión a proponer que el capitel del claustro con escenas de lucha presididas con un personaje entre leones -no entre grifos ni aves- a los que sujeta por el cuello pudiera ser Daniel, al que se relaciona con juicios en las portadas.

No es Alejandro
Como habíamos dicho, el dr.Victoriano Nodar, publicó un estudio aclarando el “transporte” utilizado por Alejandro titulado “Sus cabelleras brillaban como plumas de pavo real: Los guerreros de Alejandro y las sirenas en un capitel de la Catedral de Santiago de Compostela” accesible en la web de academia.edu, (así como otros muchos valiosos trabajos del investigador gallego), donde se especifica que eran aves blancas las utilizadas, transformadas luego en grifos por corrupción de las traducciones. Los cebos ensartaban hígados de caballos, alimento básico de las aves del relato del pseudo-calístenes. Y si de asociar acompañantes se trata, son las sirenas quienes acompañarían a un posible Alejandro subiendo a los cielos y no luchadores a escudo y bastón.
Capitel de la capilla del Salvador de la catedral de Santiago con Alejandro Magno

En otro trabajo en la misma web titulado “Alejandro, Alfonso VI y Diego Peláez: una nueva lectura del programa iconográfico de la capilla del Salvador de la Catedral de Santiago”, el citado investigador vincula ese capitel de Alejandro con una advertencia al emperador de que no debe dejarse dominar por la soberbia, esculpiendo a Alejandro con las aves muy próximo al capitel que ensalza al rey como constructor de la Catedral. Al lado, los soldados de Alejandro con las tentadoras sirenas. Pudiera ser la primera representación del conquistador con aves sin cuerdas ni cebos, que se extendió luego con más fortuna por España.
Sí que puede resultar interesante indagar la relativa frecuencia con la que en las portadas románicas navarras y aragonesas figuran ambos personajes: Daniel con los leones y Alejandro con las aves. Y siempre el profeta a la derecha y el conquistador a la izquierda. Como en la portada de Agüero, en la Magdalena de Tudela y otros más.  En Sangüesa la alusión a la justicia es más directa: en lugar de Daniel figura Salomón, muy cerca del condenado Judas Mercator. Respecto a otros lugares, no deja de ser significativo que en la maravillosa portada de Antelami en Fidenza, al tiempo de la orgullosa presencia de Alejandro en la fachada, uno de los temas claves de su escultura es la historia de Daniel.  Hay que estudiar esa pareja.
Para no llenarnos de ejemplos en los que siempre son aves y nunca leones los que acompañan a Alejandro en su vuelo podemos consultar en flirck una espléndida colección de imágenes coleccionadas, entre otros, por la propia Julianna Lees y Petrus Agricola, o Peter, siempre con las mejores fotografías.
En este grupo de Flirck aparecen más de cien muestras : (Alexander’s flight to heaven) 
https://www.flickr.com/photos/28433765@N07/albums/72157649824207181
También este grupo (Romance of Alexander)
Y finalmente, un largo e ilustrado artículo de Julianna Lees “ Representations of the Fantastical Adventures of Alexander the Great in Romanesque and pre-Romanesque Art”, descargable en internet, en el que podemos ver la variedad de cebos para las aves-grifos desde una especie de cochinillos enteros hasta jamones, tal cual (en una miniatura persa).
Capitel de la catedral de Basilea (Suiza) con la Caída de los protoplastas al lado de la Ascensión de Alejandro

Julianna Lees incorpora una información respecto al capitel de Basilea (Suiza) en el que aparece una clara Ascensión de Alejandro, haciendo esquina con la caída del Paraiso. Contra lo que pensamos habitualmente, que la relación se establece en base al pecado de la soberbia en ambos episodios, su trabajo va por la via de que según un escrito del siglo XII Alejandro sería encarnación del diablo que se rebela contra Dios y por tanto su aparición en esta escena sería por su equiparación al diablo enroscado en el árbol. La Iglesia lo consideró en algunos tiempos como el Anticristo. Esa misma proximidad se produce en el mosaico de Trani, del siglo XII, y en el de Otranto la cercanía es a la Torre de Babel, otro prototipo de la soberbia, así que lo dejamos para opinar. En la Historiae adversus paganus escrita en el siglo V, Orosio reprende a los cristianos mencionando el orgullo de Alejandro por lo que la alusión sería anterior a cuando dice Julianna. Por otro lado, varios autores señalan que la ubicación de las figuras apoteósicas de Alejandro en las fachadas (caso de Fidenza o Venecia) tenían una función apotropaica. En esta magnífica web puede encontrarse buena info como la foto que adjuntamos:
Mosaico de Trani con la Caída junto a Alejandro.

Fachada de Sant'Antimo en la Toscana con relieve romano
 Sabemos que en la Edad Media, las figuras procedentes del mundo clásico eran consideradas como ídolos y en consecuencia se colocaban en las fachadas a fin de alejar a los diablos por su valor apotropaico. Cuando hemos visitado Sant’Antimo, por ejemplo, en la Toscana, su fachada aparece con esculturas romanas sin relación con un templo cristiano. Lo mismo ocurre en Modena, cuyos voluminosos relieves colocados en lo alto del tejado de la iglesia (los originales están en el museo) como el hermafrodito, tenían una función similar, para ahuyentar diablos y proteger el templo.

fachada de Sant'Antimo con relieve pagano


No es el Señor de los animales

La otra posibilidad que debemos descartar es que se trate del Señor de los Animales. Esta opinión ha sido y es muy socorrida cuando encontramos un humano interactuando con fieras, habitualmente simétricas a ambos lados y es recurrida para no reconocer que no se sabe su sentido, como la manida “lucha del bien contra el mal” que en este mismo capitel podemos asignar a alguna de sus caras. 

La tesis de Olañeta dedica una docena de páginas a desmontar esa visión nacida no hace muchos años a partir del hallazgo en una excavación de una pieza con ese formato, lo que inhabilita a los escultores románicos para conocerlo puesto que entonces estaba oculta. Las tablillas donde apareció esa figura y narración sobre Gilgamesh fueron descubiertas en Mesopotamia hace menos de un siglo y difícilmente podrían haber inspirado a los autores del siglo XII. Sin embargo, que lo utilizaran erróneamente desde Mâle a Baltrusaitis atrajo a sucesivos investigadores en esa línea. Pero “una cosa es que en diferentes culturas de la Antigüedad se adorara a divinidades que, por tener entre sus atribuciones el dominio sobre los animales, se les representara entre bestias y, por tanto, fueron susceptibles de ser incluidos en el tipo “señor de los animales” y otra muy diferente que el motivo representado en una obra románica determinada sea el Señor de los animales, deidad o personaje inexistente”, puntualiza el investigador.
 “Aplicado a la Edad Media, el Señor de los Animales carece de sentido, pues no corresponde a ningún personaje bíblico, ni vinculado con el culto cristiano, ni conocido en la sociedad del momento. A ningún escultor altomedieval le fue encomendado que plasmara al “señor de los animales” y mucho menos a Gilgamesh”, aclara Olañeta.
 Una cosa es el “modelo” y otra el “tema”.
Parece claro, a ojos de legos como quien esto escribe, que en una mentalidad cristiana inspiradora de la escultura en un enclave románico, no van a utilizar un tema de origen pagano. Que, como en el caso de la lujuria, se tomara una imagen de una diosa de la fertilidad para “cristianizarla” como tema de castigo a la lujuria, es decir se tomara el “tipo” para crear una nueva representación, no significa que el “tema” de la mujer mordida por serpientes representara antes a la lujuria. Los creyentes ven diabólicas serpientes que muerden a la mujer pecadora y los infieles veían regeneradoras serpientes que mamaban de la madre Tierra.
El exitoso estudio de Francesca Español “El sometimiento de los animales al hombre…la Ascensión de Alejandro y el Señor de los animales en el románico español”, tiene el valor de ser una primera aproximación a esas figuras, pero se han incluido bastantes casos que no lo son, al haber contado como “Alejandro” incluso figuras escoltadas por leones, lo que lleva a una confusión con el Señor de los Animales y Daniel. “Las representaciones que muestren a hombres en pugna con las bestias, sometiéndolas, habrá que considerarlas figuras de todo lo contrario: superación del pecado y triunfo del bien”, dice la autora. Esto  parece aplicarlo a la cara sur del capitel que tratamos, en donde insiste en ver a Sansón duplicado.
Cara sur del capitel de San Pedro de la Rúa con dos figuras dominando monstruos con única cabeza, posible figura del dominio de las pasiones.

 Para nosotros es el dominio de las pasiones. La mejor muestra de ese “control de las pasiones” la tenemos en el capitel de San Isidoro de León, con el triple Sansón que, a nuestro juicio, pudiera representar el control de tres pecados insinuados por las figuras: la soberbia, la lujuria y la ira, destinados a advertir al rey en el crucero del templo.
Capitel del crucero de San Isidoro de León con tres figuras dominando leones

Entiendo que esa concatenación “soberbia-ira-combate contra el mal“ que se quiere ver en este capitel resulta muy forzado.
Mientras comenta que el Alejandro de San Marco de Venecia lo entiende Grabar como apotropaico por su origen bizantino, donde tiene más aspectos positivos, el cristianismo lo utiliza como negativo y por ello aparece junto al pecado de Adan y Eva  no sólo en los mosaicos de Otranto y Trani sino también en el capitel de la catedral de Basilea. Uno de los ejemplos alejandrinos que propone son los timpanillos de Olorón Sainte-Marie. Sin entrar a analizarlos más profundamente, creemos que no son ni Daniel ni Alejandro.  El daniel tiene nimbo crucífero, que ninguna escultura del profeta lo lleva, y los animales que flanquean a Alejandro tienen alas pero son leones e intentan lamer al humano, incompatible con los grifos o las aves. Ambos son recreaciones modernas y contra las opiniones “canónicas”, Carmen Baena en Arquivoltas.com propone que representan a la religión triunfante y la religión amenazada. Luego,  la dra. Español incorpora varias propuestas novedosas para ese momento, como el que es considerado Daniel de la portada de Cervatos, erróneamente interpretado como Alejandro y fijado de nuevo como Daniel con posibilidad alta en la tesis de Olañeta.
Capitel derecho de la portada de El Salvador de Agüero con Daniel como obispo. El pendant es Alejandro
 Respecto a la portada del Salvador, la parroquial de Agüero, debemos suponer que ha manejado malas fotografías porque confunde a un Daniel-obispo a la derecha, con Alejandro y el pendant, que probablemente sí lo es, que recuerda al de Santiago de Agüero, no lo ve como Alejandro.
 Para no perdernos más, nos centramos en lo que entiende Francesca Español en el capitel de San Pedro de la Rúa, en parte recogido por Clara Fernández Ladreda: “En la cara interior del mismo vemos a Alejandro flanqueado por dos grifos a los que agarra por el cuello. El rey está sentado y los animales posan sus patas delanteras en su regazo….sigue con las escenas de la discordia y al otro lado los guerreros con túnica y escudos que se enfrentan a sendos animales fantásticos. En la cara contraria a la ocupada por Alejandro se ha recurrido a la imagen doblada de Sansón venciendo al león.” Más adelante razona: “La Ascensión constituiría imagen de la soberbia y la discordia de la ira. Aunque esta última puede ser a su vez, consecuencia de la envidia. Recordemos, en este sentido, que la lucha de Cain y Abel puede ejemplificar a la vez ambos vicios”. 
Cara norte del capitel con Daniel Sujetando por el cuello a los leones en postura heráldica que ponen las patas sobre las rodillas del profeta.
Nosotros, con toda humildad, no compartimos esa cadena tan sutil. En apoyo de esa tesis, no obstante, podemos mencionar –porque hay inscripción-la entrada a la abadía de la Sacra de San Michele, tristemente noticia estos días por el incendio sufrido, una de las vistas más bellas del Piamonte italiano.
En su entrada hay un capitel con lucha casi ritual pero los que destacan a su lado son  la muerte de Abel y Sansón derribando el Templo (con un jabalí a los pies, símbolo de la ira), tres ejemplos de violencia. La inscripción dice: …VS EST PACIS / CAUSAS DEPONITE L…que es entendida como: HAEC DOMVS EST PACIS /CAUSAS DEPONITE LEGIS, o sea, “esta es casa de paz, deja fuera los pleitos”. Mensaje genérico muy adecuado a tal retiro, pero que no podemos equiparar a lo que se pretende extraer de la imagen de Alejandro: la soberbia que engendra la ira que se desencadena por la envidia...
Portal de la Sacra de San Michele: Sansón derriba el templo, un conflicto, decorativo, la muerte de Abel (de la web http://valsusa.altervista.org)

Los argumentos de Olañeta para mostrar la evolución del concepto del Señor de los Animales, que llevó a los investigadores a descartar como Daniel a todos los personajes que sujeten leones con cuerdas, resultan muy convincentes, remontándose a su representación en las pinturas de las catacumbas. Y hace una observación muy necesaria para este tipo de representaciones “duales”: “El ser humano, como consecuencia de que su sistema de visión y percepción es particularmente sensible a la simetría bilateral, vincula de forma sistemática e inconsciente la simetría con la belleza, hasta el punto de que hay quien se plantea que los primeros bifaces tallados en el Paleolítico respondían a una preocupación manifiestamente estética, o que según varios estudios científicos, los rostros más simétricos resultan más atractivos y son un elemento que se considera a la hora de buscar pareja…En el arte romano y paleocristiano son innumerables los ejemplos en los que se recurre a la simetría y que no tienen nada que ver con modelos orientales. El gusto y tendencia a la simetría no es un invento mesopotámico, sino el resultado de la evolución humana, y por tanto, consustancial con la especie homo sapiens.”
No hay más que darse un paseo por el claustro bajo de Silos para reparar en que la belleza que aquello transmite tiene mucho que ver con la simetría, añadimos nosotros.
También es crítico con el exceso de atribución a tejidos orientales en la imagen simétrica de Daniel con los leones. Tan sólo parece que la posición rampante o invertida y la interacción con Daniel pudiera relacionarse con esos modelos bizantinos, caso de San Pedro de la Nave. “En consecuencia –termina el autor-el tema de Daniel ni tiene origen oriental, ni deriva del Señor de los animales, ni está inspirado, salvo algunas excepciones poco importantes, en los tejidos orientales”.

Pero no debemos dispersarnos en un tema tan atractivo y hemos de volver al capitel del claustro. Creemos haber dado pruebas para demostrar que no es Alejandro y nos resta “demostrar” que es posiblemente Daniel.
Para Olañeta el tipo de identificación de Daniel en el VII-e de su tesis: “interactuando con los leones-cogiéndolos por el cuello”. Ocurre que en el de Estella no lleva libro ni elemento que lo identifique, salvo los leones a sus lados que apoyan sus garras en él, mostrando sumisión y el hecho (para nosotros significativo) de que aparezca en un capitel con diferentes escenas relacionadas con juicios de Dios. En cualquier caso, hasta que  Olañeta no publique un estudio de este y otros posibles nuevos Danieles que no figuran en su tesis, habrá que tener reservas con lo que creemos ver.
Uno de los aspectos que contempla la tesis citada es el uso de Daniel como alegoría del Juicio Final. Siguiendo a Angheben añade que “la lucha entre el Bien y el Mal es inherente a la historia de Daniel” y por ello es frecuente su presencia junto a imágenes de San Miguel o de Sansón. “En ocasiones –sigue Olañeta-también se puede mostrar este combate contra el Mal mediante la presencia junto a Daniel de escenas de lucha entre púgiles o combate de caballeros, máxime si se encuentran acompañadas de figuras de claro sentido maléfico como seres híbridos o el castigo de pecadores”- Y aquí menciona la portada de Yermo, en la que además de Daniel y el castigo a los conspiradores, hay enfrente una lucha (con mediadora) de caballeros y un tímpano con el mensaje de la lucha del Bien contra el Mal.
Precisamente en la Magdalena de Tudela podemos encontrar entre los capiteles de la portada, igual que hemos visto en Agüero, a Daniel entre los leones y un inequívoco Alejandro.
Capitel derecho de la portada de la Magdalena de Tudela. Daniel
capitel izquierdo exterior de la Magdalena.Tudela.Alejandro


Un apartado completo dedica la tesis a la relación que aquí proponemos:
Daniel y la justicia.
“Se ha relacionado el capitel de Daniel entre los leones en el deambulatorio de San Saturnino de Tolosa con una cesta situada en el mismo ámbito, en la que aparecen dos hombres luchando con bastón y escudo, acompañados de otros dos personajes. El mismo ha sido interpretado por Quitterie Cazes como un duelo judicial a un juicio por combate” dice Olañeta.

La interpretación que hace la gran investigadora –quizás como lo hace Besson y tantos otros- es como la condena de la violencia por parte de la Iglesia, aun dentro de la aplicación de la justicia.
Capitel de Daniel entre los leones en el deambulatorio de St.Sernin de Toulouse
Capitel cercano al de Daniel en el deambulatorio de St.Sernin de Toulouse con una escena de combate posiblemente judicial a escudo y bastón, sin protecciones y con dos soldados con lanzas como custodios o testigos


Desde hace un año que venimos siguiendo la huella de las escenas ordálicas a partir del estudio de Beatriz Mariño, hemos encontrado abundantes muestras tanto en Castilla, como en Aragón o Navarra. Y en Francia. En esa misma idea de que la Iglesia mostraba los combates para condenarlos, también hemos de admitir que estaba marcando los lugares de juicio y pruebas judiciales cuando se celebraron en los templos. En Frómista pudimos opinar que el capitel de la Orestiada era un alegato contra las venganzas legítimas en el contexto del derecho familiar, cuestión que los monjes de Cluny querían desterrar. Que fuera esa la intención final es razonable, pero la abundancia de estas escenas pudieran indicar que, como suele hacer la Iglesia, se trataba de intervenir en esas ceremonias para luego ir transformándolas hacia una justicia más moderna, la de las pruebas judiciales y la pesquisa, eliminando la apelación al juicio de Dios que querían los feligreses, “como siempre había sido”. En ese sentido iba también nuestra propuesta de que en Frómista se esculpen pruebas caldarias y otras, para condenarlas.
La aparición de Daniel junto a estas escenas ordálicas es entendido por Olañeta como la prevalencia del juicio de Dios sobre la justicia terrenal, aunque hay cierta contradicción con la opinión de Cazes: la justicia divina era entendida siempre con riesgo físico para el acusado o su delegado. Precisamente la esencia de la ordalía es que alguien resultara ileso por designio de Dios. Y los clérigos de la época sabían que eso era una aberración: conocían las manipulaciones, las trampas y los errores. Quizás la representación de Daniel vehiculara las ordalías hacia una justicia de los hombres, para ofrecer a los fieles una imagen sagrada del oficio humano de los jueces. Como un paso intermedio entre la divinidad con su designio oculto y la justicia humana con pesquisas y pruebas judiciales. De ahí que sea frecuente la presencia de un personaje barbado, en postura noble, a veces meditando mesándose las barbas, con bastón y piernas cruzadas, que sería el juez humanizado que sugería a Daniel, como hemos ido viendo en Navarra y Castilla.
Daniel en la base del parteluz del Portico de la Gloria

Uno de los ejemplos más conocidos de Daniel cogiendo a los leones por el cuello lo tenemos en la base del parteluz del Pórtico de la Gloria, donde los leones abren unas enormes bocas, que según Boto y otros investigadores tienen que ver con los conductos de sonidos y vapores del subsuelo para crear la atmósfera adecuada para impresionar a los asistentes a los juicios de Dios que quizás se celebraran allí. Y como señala Olañeta, en ese mismo Pórtico hay dos personajes desnudos metiendo las manos en la  boca de monstruos a la manera de los juramentos (en falso, pues están condenados) que veíamos en Palencia, señalados por Beatriz Mariño.
No olvidemos que, como en grandes portadas francesas, el Juicio Final esculpido en sus tímpanos sugiere la celebración de juicios civiles bajo esas portadas.
Terminamos las citas a la tesis de Olañeta: comenta cómo en la documentación judicial de la Alta Edad Media, se sitúa los juicios “sedentem inter leones”, expresión que justificaría por un lado la abundancia de leones en las portadas y por otro la propia figura de Daniel  como lugar de la audiencia judicial. “De esta forma –dice el estudioso-la escena de la condena del profeta al foso se convirtió en un paradigma de la justicia”.
Cara este del capitel con el combate de guerreros (¿clérigos?) conxtra monstruos

cara oeste del capitel con la lucha a cuerpo y el combate a escudo y bastón separados por un león sedente de doble cabeza






jueves, 8 de febrero de 2018

ESPECTACULO JUDICIAL EN ESTELLA (NAVARRA) (parte 2ª)

Una vez contemplados los capiteles del Palacio de los Reyes de Navarra, volvemos la vista y los pasos nos dirigen a la iglesia de San Pedro de la Rúa, al final de las escaleras.


El claustro de San Pedro de la Rúa
escalinata de acceso a San Pedro de la Rua, a la que atribuimos protagonismo en este trabajo
Emblemas en cascada sobre las arquivoltas de San Pedro de la Rua (Estella). Quizás la estrella haga referencia al nombre de la población medieval


Autoridades eclesiásticas presiden la entrada al templo a la derecha
De su decorada portada románica apuntada anunciando el gótico, tan sólo vamos a destacar- sobre lo ya descrito por los grandes maestros- dos figurillas un tanto deterioradas que aparecen sentadas al lado izquierdo de las arquivoltas según se mira, que pudieran representar a alguna autoridad civil. No parecen sostener nada, pero el hecho de estar sentados a un lado, indica que se entra en una sede, que eres observado. En el pendant aparecen las autoridades eclesiásticas : un obispo y un abad, probablemente, quienes, como propietarios del templo, resaltan más que las autoridades civiles, enmarcando sus figuras. Aquello sugiere el comienzo o el final de una procesión o un acto solemne con autoridades civiles y religiosas. Esa portada contiene además alusiones directas al lugar sagrado, como la Dextera superior, un Agnus Dei, un ángel saliendo entre nubes portando una cruz rodeado de estrellas y finalmente una solitaria estrella que pudiera aludir al nombre de la villa. En la clave de la más baja y lobulada arquivolta, un Crismón.
Dos autoridades civiles presiden la entrada a nuestra izquierda


Más tarde veremos los capiteles románicos del interior en los que no vemos, como se nos indica, una multiplicidad de sansones.
La ficha de la EdR magníficamente realizada por la gran investigadora Clara Fernández Ladreda, quien sigue en muchos aspectos los trabajos de Martínez Alava, relaciona los canes del ábside con los de Eunate, para sorpresa y curiosidad de este cronista.
Pero debemos detenernos en el claustro, tan reconstruido y en cuya galería norte se han colocado todos los capiteles historiados supervivientes del desastre: unos cristológicos y otros hagiográficos, pero hay uno, uno tan sólo, el nº 5 de la vista de Omedes, que siendo figurado, no tiene ninguna historia que contar. Ese es el que nos interesa. Es ajeno al resto de capiteles.
Panda norte del claustro con el capitel nº 5 marcado con la firma del visitante

Dice Clara Fernández Ladreda: “El capitel que viene a continuación implica un cambio temático, ya que presenta varias escenas de lucha de carácter simbólico, que por su complejidad han despertado el interés de investigadores anteriores: Azcárate, Español y Aragonés. En una de sus caras largas aparece un doble combate; en un caso, entre dos hombres armados con garrotes y escudos y en el otro entre dos combatientes semidesnudos que se enfrentan simplemente con las manos; se trata de los típicos combates con armas iguales, símbolo del pecado de la ira. En la cara opuesta volvemos a encontrar un doble enfrentamiento, pero con notables variantes: en ambos casos dos guerreros armados con espada y escudo lucha contra sendos monstruos, uno de los cuales es una anfisbena, quizás pueda interpretarse como el combate del miles christianus con la tentación, representada por los monstruos. En uno de los lados cortos figura un hombre flanqueado por dos fieras, a las que sujeta por el cuello, que representaría la Ascensión de Alejandro Magno, símbolo de la soberbia, causa a su vez de la ira, enlazando así con las escenas de lucha, alusivas a este pecado. En el contrario, dos hombres, que ocupan los extremos, dominan a sendos monstruos, emplazados en el centro; se ha sugerido que se trataba de una duplicación del episodio veterotestamentario del triunfo de Sansón, prefigura de la Resurrección de Cristo, que supuso la superación de la muerte, consecuencia del pecado, temática muy adecuada para un claustro con finalidad funeraria. Existe, sin embargo, otra posible interpretación, que incluye ambas caras, considerándolas alegoría del combate del cristiano con el pecado, simbolizado por los monstruos.”
Cara sur del capitel con figuras simétricas cabalgando monstruos con cabeza diabólica común a la que sujetan por los cuernos, que no tiene que ver con Sansón, sino con el control de las pasiones.

Esperanza Aragonés Estella publicó un magnífico estudio titulado “El claustro de San Pedro de la Rua en Estella: Estudio del problemático capitel de San Pedro. Capiteles inéditos del conjunto”, en el que, mostrando su profundo conocimiento de diablos y ángeles esculpidos, determina que es ángel y no demonio quien acompaña a San Pedro en un capitel. También es muy valiosa su aportación para identificar (con finos dibujos de Jose R.Bergasa Pascual) varios capiteles descontextualizados y bastante deteriorados, tras la voladura de 1572 que destruyó mucha iconografía. El que presentamos es un resto de una Matanza de Inocentes.
Capitel descontextualizado con la Matanza de los Inocentes

 Respecto al que nos interesa, tras un profundo estudio del claustro donde detecta tanto la descolocación del orden de los capiteles como de las propias caras de cada uno, dice que el “capitel nº 5 dedica sus cuatros caras a cuatro escenas de luchas variadas. Luchas de hombres entre sí, con las mismas armas, o del hombre con animales, dragones o fieras amorfas. Si hubiera una disposición ordenada de las escenas en los capiteles del claustro, tendríamos una pista fiable para la lectura así como para saber en qué lugar del ciclo historiado ha de situarse este capitel, si al comienzo de las escenas neotestamentarias o al final. Sobre este capitel hablan, entre otros, los siguientes autores:
CROZET, R.; Op. cit., pp. 318-319; URANGA GALDIANO, J.E. e ÍÑIGUEZ ALMECH, F.; Arte medieval navarro, t.I Pamplona, 1973, p. 150; AZCÁRATE, J. M.ª; «Sincretismo de la escultura románica navarra» en Príncipe de Viana (1976), p. 148; GARCÍA GAINZA, et al.; Op. cit., p. 472; ESPAÑOL BELTRÁN, F; «El sometimiento de los animales al hombre como paradigma moralizante de distinto signo: la “Ascensión de Alejandro” y el “Señor de los animales” en el románico español» en V.º Congreso delCEHA. Sección 1.ª (1984), p. 57; MARIÑO, B.; «In Palencia no ha batalla pro nulla re», en Compostellanum(1986), p. 353; BESSON, F.M.; «A armes égales»: Une représentation de la violence en France et en Espagne au XIIème siècle, en Gesta, XXVI, (1987) 2, pp. 113-126; MELERO MONEO, M.ª L.;Op. cit.”

Hemos traído a estas páginas los trabajos de Mariño y Besson y tenemos la propuesta de Francesca Español en torno al Señor de los Animales, que ha sido contestada por Olañeta en su tesis sobre la figura de Daniel en el foso de los leones. Lo comentamos después.
Cara oeste del capitel con la comentada doble lucha a mano y a escudo y baston separadas por un león en reposo con doble cabeza

Precisamente Clara Fernandez Ladreda hilvana muy bien su propuesta de lectura de este capitel, a condición de que aceptemos que estamos ante la figura de Alejandro y su vuelo. Al ser imagen de la soberbia, ésta acarrea la ira, etc.
Cara este del capitel con la lucha de guerreros contra monstruos

En nuestra modesta opinión, esto no es así. La figura que presenta esa cara no es Alejandro sino Daniel, cuyo nombre significa “juicio de Dios”. Alejandro utiliza unas pértigas, y aparece sentado amarrando a las aves, tal como aparece en la iconografía, tanto románica como anterior: mosaicos de Otranto y Trani y otros muchos ejemplos como capiteles en Friburgo y Basilea mostrados por un fantástico trabajo de Julianna Lee en su web www.green-man-of-cercles-org.
 La idea de la composición es que las aves o los grifos que lo elevan no dejan de ser unas fieras hambrientas, cuya ira controla para elevarse.

cara norte del capitel con la figura de posible Daniel sedente sujetando a dos leones por el cuello, mientras ellos se apoyan en sus rodillas. Luego demostraremos que son leones y no grifos.
 A partir de un capitel de Santiago, basado en otro de la cripta, se reproduce en España la figura del hombre con manto, sentado sujetando por el cuello a dos aves que se interpreta como el vuelo de Alejandro.  En San Gil de Luna los toma por la barba, en la bella foto de Omedes. Pero siempre son aves o grifos, nunca leones.
Alejandro en San Gil de Luna (foto Omedes)

 En Santiago de Agüero, en Santo Domingo de la Calzada, en San Pedro de Soria otras dos veces y muchos otros ejemplos, vemos un hombre cogiendo por el cuello a aves, aunque para fijar una imagen indiscutible del vuelo, hay que acudir a Revilla de Collazos. En  pocas palabras: si la pareja de animales que acompañan al personaje, habitualmente sentado, son grifos o águilas (en suma, aves) , puede ser Alejandro. Si son leones, puede ser Daniel, especialmente si aparecen sometidos. Con las consabidas excepciones, ya que no debemos olvidar que el origen de la imagen majestuosa de Alejandro, como la que figura en la fachada del Borgo San Donino en Fidenza o en San Marcos de Venecia son laudatorias, majestuosas, triunfantes, probablemente anteriores al cristianismo, que fueron “obliteradas” y adecuadas como ejemplo, convirtiéndole en una imagen de la soberbia que no tenía antes. ¿Cómo iba a presentar el cristianismo a un pagano triunfante? Convirtiéndole en un pecador.
Alejandro Magno en su vuelo.Revilla de Collazos, Palencia. El pendant muestra una Tregua Domini


 Es un caso flagrante de la spolia que estudia Dale Kinney. Por eso aparece junto al pecado original en Basilea y la relación que se hace en el cristianismo, como es el caso del que entiende ver Clara Fernández Ladreda en San Pedro de la Rúa. Siempre teniendo en cuenta el contexto. Olañeta en su tesis presenta una buena colección de casos descartados que aparentan ser danieles. Y aquí el combate judicial y que los animales sean leones, de formato sugerido por el claustro de Silos, invitan a pensar en Daniel. Otro detalle que anima a verlo así es el hecho de que los leones colocan sus patas delanteras sobre las rodillas del profeta. Por tanto, como apuntamos, si en este capitel los animales no tienen alas ni picos, y apoyan sus patas sobre el humano, es muy posible que sea Daniel. No son aves, sino leones, y por lo tanto no puede ser Alejandro.
Alejandro triunfante en la fachada del Borgo San Donino (Fidenza)

 El gran investigador gallego Victoriano Nodar hace tiempo estudió el origen de la figura de Alejandro acudiendo al texto griego, y descubrió que literalmente se habla de “aves” y tan sólo la iconografía posterior ha amoldado a grifos (nunca leones) sus porteadores, ya que estos mitológicos animales tenían la fuerza (la del león) para llevarlo, las alas (del águila) para volar,  el pico y el hambre que les espoleara al tenerlas en ayunas previamente. De ahí que uno de los requisitos es que tengan pico y alas, como en Revilla de Collazos o Moissac (aquí no tienen cabeza y se ajusta a la leyenda: el cuerpo no es de león sino de aves; los  amarres del humano a las alas de las aves lo identifican como Alejandro).

  Pero además de no corresponder el gesto de coger por el cuello a  animales sin alas ni pico con el episodio de Alejandro, es muy frecuente la aparición de Daniel como juez en la iconografía medieval. Esto lo podemos ver en la tesis de Olañeta, que desarrollaremos en breve. Desde luego los animales rampantes que acompañan al varón no son aves, sino cuadrúpedos, probablemente leones. No tienen alas. Es muy difícil encontrar una escultura de Alejandro relacionada con luchas “a armes egales” como dice la dra.Fernandez  Ladreda. Sin embargo, es muy frecuente ver relacionada la figura de Daniel entre los leones con escenas de combate judicial, ya que el profeta es símbolo del inocente injustamente castigado como ha demostrado Olañeta en su reciente tesis. En ella, por cierto, se deja claramente pospuesta la teoría del Señor de los animales y cuando así se ha interpretado, no tenían apoyo historiográfico. También lo comentaremos en breve.

Si estamos, por tanto, ante escenas de combates judiciales, es porque hemos asistido a la audiencia abajo en el palacio. Ante la falta de testigos y/o pruebas, procede la ordalía. Oyen misa y se confiesan en la iglesia y probablemente en el campo junto al palacio se resuelve el combate. Mariño mostraba en el norte de Palencia abundantes ejemplos de juradores antes del combate de campeones, lo mismo que Moralejo pudo deducir en la portada de Perazancas de Ojeda. En anteriores entrada de este blog hemos mostrado combates y escenas de lucha “deportiva” (hombres sin armas que cruzan sus brazos y piernas en postura de lucha cuerpo a cuerpo) todas ellas relacionadas con combates de campeones para que Dios decida la inocencia del acusado, quien en muchos casos, no actuaba sino representado por luchadores de similares condiciones, como ocurría con Ferragut, para que no sea la superioridad física sino el designio divino quien salve al inocente.
 Todo esto forma parte de las ordalías, que aquí están representadas solo con luchas a escudo y bastón o a brazo partido. Es curioso cómo el elemento de separación de las dos escenas es un león de doble cabeza sentado, que recuerda fuertemente  la iconografía de Silos, relación que han resaltado los investigadores. Esos mismos leones con cabezas pequeñas, casi perrunas, que acompañan a Daniel en este capitel, a nuestro juicio y que formaban parte de los “ornamentos sin delito” del claustro de Silos.
capitel del primer maestro de Silos con leones semejantes a los de San Pedro de la Rua

 Este capitel es tan distinto del resto que le acompañan, no sólo por su temática, sino también por la ausencia de arcos o cualquier adorno que enmarcan las escenas sagradas de los otros, que probablemente no estuvo con los que hoy aparece. “El director del taller –dice Fernández Ladreda- bien pudo ser ese Martín de Logroño que firmó el capitel de Roldán y Ferragut del Palacio Real, dejando así patente su importancia dentro del mismo. Quizás fue él quien aportó esa lejana influencia silense…
De cualquier forma, llegados aquí, consideramos muy apropiado hacer un análisis y una propuesta más argumentada sobre la identidad de Daniel y descartar a Alejandro, ni siquiera el Señor de los Animales en este capitel para una próxima entrada. Hemos buscado en la tesis de Olañeta pero no figura ni siquiera como Daniel dudoso; suponemos que la definición de Clara Fernandez Ladreda como “Alejandro”, no le hizo contemplar la posibilidad de que los animales son realmente leones. Quizás las hojas que enmarcan la escena puedan haber hecho pensar que se trataba de alas.
A la vista de que además de compartir fecha y autor, este capitel se relaciona en su temática con los esculpidos en el Palacio, podemos sugerir un itinerario. El Palacio efectúa el juicio civil con la aportación de testigos que deben cuidar mucho sus denuncias para no condenarse, pero hay casos sin testigos, ni pruebas, tan sólo la palabra de denunciante y denunciado. Ahí tiene que intervenir el juicio de Dios, pero reglado sin ordalías lesivas, con los combates de peones o de caballeros si son hidalgos. Para eso debemos consultar los Fueros.
Disponemos de un curioso trabajo: “El Fuero de Estella: instrumento de atracción en las peregrinaciones europeas” de Alfredo J.Martínez González, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, ya que, como suele ocurrir, deben ser los juristas quienes nos documenten las propuestas. La Iglesia cuidó mucho de eliminar de cualquier archivo eclesiástico algo de lo que se sentían avergonzados: las ordalías. Pero los ciudadanos decidieron que era un instrumento eficaz y siguieron con ello con la iglesia “puesta de perfil”.No participaba pero prestaba sus elementos sagrados.
El estudio de Martínez González se dirige a explicar cómo la creación de un burgo para la gente franca en Estella a partir del siglo XI impulsó la necesidad de legislación propia, obtenida a partir del fuero de Jaca otorgado por Sancho Ramírez. En Jaca el atractivo de privilegios forales llegó a suponer que en torno a 1137 tan sólo el 21% de la población era de origen aragonés, siendo el nutrido resto de origen ultrapirenaico. El ejemplo de lo novedoso y ético del fuero de Jaca hizo que “a mediados del siglo XII solían venir a Jaca desde Castilla, Navarra y otras tierras para aprender las buenas costumbres y fueros y llevarlos a las suyas”, dice el jurista.
De la misma manera que se conocen dos versiones del Fuero de Estella, una en latín y otra en romance (para uso y conocimiento de foráneos) pensamos que los mensajes esculpidos en los capiteles del palacio contenían lecturas “internacionales”, ya que la propia lucha de Roldán era conocida por los europeos que se venían a afincar en Estella. “Además de ello,-sigue el autor- se diseñó a través del fuero una comunidad de habitantes capacitada para solventar sus propios asuntos internos mediante la intervención de un concejo o municipio que gozaba de los pertinentes mecanismos orgánicos y se encontraba autorizado por el poder regio para dictar sus propias ordenanzas de economía y policía vecinal. Tal fue la utilidad y el éxito de este Fuero que terminó inspirando los ordenamientos de poblaciones de importancia como Sangüesa, San Sebastián o la misma Pamplona”.
 Con este panorama no es descartable que acabara construyendo un edificio noble para cubrir esas necesidades. Y un claro incentivo para los peregrinos, para los que había disposiciones de protección en dichos Fueros.
Una de esas medidas fue equiparar jurídicamente al peregrino con el mercader, de manera que el robo o engaño que pudiera sufrir en su estancia durante el viaje, estuviera defendido con la Ley.

“Este mimetismo resulta aquí palpable: con el fin de preservar a quienes peregrinasen de posibles abusos o robos, el Fuero de Estella disponía que si algún peregrino o comerciante alojado en alguna casa advirtiese la pérdida de algo suyo y acusara a su huésped o a su familia y éstos negaran la imputación, debían realizar juramento y salvarse mediante juicio de batalla". El asunto revestía su importancia porque los pequeños robos o hurtos por parte de hospederos a quienes se dirigían a Compostela no debió ser infrecuente a lo largo de la ruta jacobea” dice el jurista. Y sigue explicando la mentalidad medieval:
“Se creía vivamente en un Dios autor de todo lo existente, eje y centro de todo lo real, que al crear la naturaleza la dotó de un orden natural. El Derecho no era más que una manifestación de ese ordo naturae que obligaba a cada cual a comportarse de acuerdo a éste, especialmente en todas las relaciones humanas. A los ojos actuales nos podría parecer que se trata de cierta mentalidad ingenua, pero no: Dios no era para aquellas personas algo lejano, sino una fuerza invocable, "alguien" que contestaba cuando era llamado. Por eso los hombres medievales acudían casi constantemente a Él para que manifestase lo que era justo, o quien tenía razón entre dos contendientes, asunto sobre el que este precepto de Fuero estellés es un claro reflejo. Las ordalías (también llamadas "duelo o juicio de Dios"), muy frecuentes en los fueros municipales, consistían en una llamada a Dios para que Éste interviniese en un juicio suscitado por un supuesto delito, y expresase con signos cuyo significado se había establecido previamente (en este caso mediante un combate). Así pues, a Dios no sólo se concebía exclusivamente como Creador del Derecho (del orden natural), sino también como alguien que intervenía cotidianamente para declarar tal Derecho; es decir, para juzgar: Dios como juez.
De este modo, al contrario que actualmente, la racionalidad no era el criterio definitivo para establecer lo que era justo, sino que ese último criterio le correspondía a la voluntad divina. El Derecho y la fe religiosa eran indisolubles.”
Como  lo eran las imágenes que se mostraban a los pleiteantes tanto en el palacio como en la iglesia; la relación era indisoluble. No olvidemos que la famosa leyenda de la gallina calceatense relata una acusación de robo, resuelta con una ordalía: la gallina canta después de asada, obra –sin duda- del poder divino salvando al inocente.
Podemos pensar que tras las citaciones en “el juzgado”, es decir, en el Palacio Real administrador de justicia, y oída la ratificación de las denuncias en pleitos con pocas pruebas inculpatorias (como Audiencia actuaría aquí el Palacio), si se debía apelar al juicio de Dios -como dice el Fuero- se procedería a una ceremonia que siempre ha supuesto la administración de  justicia- pasarían bajo la puerta de la iglesia ante las pequeñas figuras del arco recordatorias de las autoridades que lo presidían, y tras oir misa y comulgar, llegarían al claustro, como lugar público de juicio de Dios. Insistimos que probablemente la Iglesia para esas fechas se limitaba a vigilar sin intervenir. El lugar elegido era el capitel de Daniel entre los leones, paradigma de la salvación del inocente de las calumnias de sus enemigos. En sus laterales se esculpen las formas de librar el combate de la ordalía, que posiblemente se cumplimentara en lo que hoy es plaza de San Martín, al pie de ambos edificios. Pero tomemos de nuevo lo que relata el estudioso, en parte referido al fuero de Tudela, muy similar en muchos aspectos:
En caso de no presentarse alguno de los contendientes éste se consideraba vencido. No era necesario que los dos retadores combatiesen personalmente, sino que frecuentemente se contrataban personas dispuestas a enfrentarse, siempre que ambos contendientes fuesen de complexiones semejantes y teniendo cada una de las partes un plazo determinable, de diez a treinta días, para buscarlos. También se contemplaba la posibilidad de que los combates no consistiesen en un breve acto sino que se extendiesen durante horas, siempre que hubiese luz del día ("de sol a sol), llegando a retomarse la ordalía al día siguiente en caso de que ésta llegase a la noche. El Fuero de Estella recogía como consecuencia jurídica que si quien hurtó o robó resultaba vencido debiese entregar al peregrino la cantidad triplicada de lo que fue sustraído, además de dar al rey sesenta sueldos por haber robado y sesenta por haber efectuado la batalla. En caso de no ser vencidos el huésped y/o su familia (o su representante en la pelea) el peregrino debía efectuar la entrega de sesenta sueldos al señor de la villa. La misma fórmula se empleaba para aquellos casos en los que sucediese lo contrario (que el peregrino fuese quien hurtase en la casa del huésped); en este caso si el peregrino no tenía bienes suficientes con los que hacer frente a la indemnización, en caso de resultar vencido, debía entregarse como ladrón, con todos sus bienes y bajo juramento de que no tenía más propiedades". Estas mismas prerrogativas eran extensibles a los mercaderes.

Es, por tanto, razonable situar ese capitel fuera del orden actual, ya que a pesar de ser figurado, nada tiene que ver con el martirio de santos ni con la vida de Cristo, y sí que tendría gran protagonismo presidiendo esas ceremonias ordálicas para determinar la inocencia o culpabilidad en los previsibles pleitos que el trasiego de peregrinos pudiera provocar en el bullicioso burgo.
La figura de Daniel también era reclamada para ejemplarizar los ayunos, puesto que su figura era paradigma de tal sacrificio, atendido milagrosamente por Dios a través de Habacuc. Y el ayuno era parte del ceremonial de las ordalías.

Nosotros vamos a sentarnos a meditar estas cosas en esa coqueta capilla gótica convertida en sala de sosiego al final del claustro, en donde nos acompañará otro pensador en la cómoda postura del espinario.