jueves, 19 de enero de 2017

El rechazo a las ordalías

Seguimos el relato del artículo citado de Beatriz Mariño. Se centra luego en las escenas de combate de plebeyos, con las víctimas de las acusaciones amparadas a un lado, tal como figuran en un capitel de Castañeda y en otro que no cita y que pensamos relacionado con el tema, éste en San Martín de Elines, ambos en Cantabria.
Sin embargo, su estudio se focaliza en esta unión de combate incruento y la alusión a los sometidos a la prueba, y desaparece en ellos la figura del juramento, de la introducción de las manos en las bocas leoninas. Cuando veamos la literatura al respecto, nos daremos cuenta de cómo van evolucionando en poco tiempo estas ceremonias hasta desvincularlas de la Iglesia y de las rigurosas penas físicas.
Lo comenta Mariño al observar la presencia de una autoridad (un juez o un alcalde) en la arquivolta de Santiago de Carrión, que se repite en alguna más, como Arenillas y Perazancas. Sigamos su discurso : …"La batalla de escudo y bastón fue objeto de continuas censuras tanto por parte del poder civil como del eclesiástico. (No digamos –añadimos nosotros- de las llamadas pruebas vulgares (hierro candente, agua calda, etc., mucho más irreversibles y sanguinarias por similares motivos). El duelo,como las demás ordalías –sigue la investigadora- respondía a una concepción de la justicia difícilmente conciliable con la nueva dinámica económica y social de las ciudades. Monarquía, poder municipal y autoridad eclesiástica combatieron con la mayor firmeza estos “malos usos”. Para que la actividad mercantil se pudiese desarrollar con regularidad, se hacía necesario acabar con todo tipo de arbitrariedades y dar al derecho un carácter más acorde con las ideas de paz y tregua expresadas en las asambleas que se venían celebrando, precisamente, en territorio castellano-leonés. El sistema de penas públicas debía sustituir a las pruebas vulgares; el juez dejaba de ser mero director del litigio entre las partes, para constituirse en el genuino representante del poder real y municipal.”
Como siempre pasa en los documentos, una cosa es lo que se acordaba y se promulgaba, e incluso se condenaba públicamente en las iglesias (como el caso de Frómista que relatamos) y otra era la insistente presión social para que las cosas siguieran “como siempre lo conocíamos”, lo que siempre se había practicado en los litigios desde los visigodos: unas penas implacables, brutales: castración a los sodomitas, manos cortadas a los ladrones, ejecuciones sumarísimas, y en ese sentido pensamos que se esculpe toda una panoplia como alegato del entorno del rey Alfonso VI contra esas prácticas, arrancando con la escena  más primitiva de la aplicación de la justicia ancestral, sugerida por la escultura de un sarcófago que ha estado presenta en el concilio de Husillos: una ejecución en el mundo clásico (quizás entendido en ese ámbito como el mundo bíblico) con testigos transmitiendo unos sentimientos que el “pathosformel” es sólo capaz de sugerir.

 Pero nos estamos adelantando a donde queremos llegar y es preciso antes abundar en las ordalías y todo el drama que llevaban con ellas.
Para ello, Beatriz Mariño cita un librito de 1881 escrito por José Villaamil y Castro titulado “Del uso de las pruebas llamadas vulgares” (Boletin histórico, Madrid) que hemos logrado localizar y que ofrecemos en esta dirección:


La ordalía como muestra de una justicia a modificar

Hemos podido encontrar el catálogo de la exposición del Met.de Nueva York que citábamos antes, en el que aparecen los capiteles del Walters.(pag.221)

The Art of Medieval Spain, A.D. 500-1200

https://books.google.es/books?isbn=0810964333 -

El catálogo además de mostrar una gran cantidad de fotografías de piezas valiosas, se acompaña de artículos de maestros como Moralejo, John Williams, David Simon y Peter Klein. Es del año 1993 y una delicia poderlo "Hojear". 


Llevamos mucho rato hablando y explicando por boca de varios ilustres autores lo que suponían las ordalías en la vida social de la Edad Media y debemos volver al texto de Beatriz Mariño para ver sus conceptos. De todos modos, pensamos que su descripción se ajusta más a los dictámenes del siglo XII e intuimos que ya se mencionan algunos detalles que no están en las del siglo XI como luego veremos en una obra citada por la misma autora.
"El duelo, como juicio de Dios, -dice la investigadora- tiene su origen en el primitivo derecho germánico. Al igual que las demás ordalías, era medio habitual de apelación en aquellos casos en los que el acusado carecía de cualquier otro testimonio por el que librarse de la acusación. Las "Partidas" distinguen dos tipos de duelo, según el origen social de los participantes. Según el Fuero de Daroca, de 1142, los caballeros debían portar escudo, lanza y espada, e ir vestidos con loriga, yelmo y polaina. Por el contrario, campesinos, villanos y campeones estaban obligados a luchar de pie, vestidos con la saya habitual y sin otras armas que un escudo de madera forrado de cuero o mimbre, y la porra o maza.(1) Dentro del marco peninsular, son los fueros lemosines de Jaca, el fuero de Sobrarbe y el fuero antiguo de Navarra, los que recogen una información más explícita sobre las condiciones y ceremonia de celebración del duelo denominado "Batalla de escudo y bastón".
El demandante presentaba su acusación ante el alcalde, comprometiéndose a esperar al acusado en Juicio de Batalla. Presentaba a los testigos que habían de servirle como fieles o padrinos, y entonces el alcalde convocaba al reptado para que buscase tres peones dispuestos a defender su causa; por lo general se trataba de profesionales contratados, los llamados campeones. A continuación, se otorgaba al demandante o reptador un plazo de diez días para presentar otros tres peones iguales (consembles) a los del acusado. Se medía a unos y otros de manera que la estatura, los brazos y los muslos se igualasen lo más posible (...ca non es egualdat un home valiente combaterse con otro de pequeña fuerza).
La noche víspera del combate velaban las armas en la iglesia. Cuando salía el sol, los fieles los conducían al lugar del combate; a menudo se trataba de la plaza del mercado o delante de la iglesia. Una vez allí, los fieles dividían el campo y marcaban las señales que no debían traspasar".
Nos estamos desviando con estas descripciones del principal objeto de esta propuesta: el juramento que había de hacerse previamente al duelo, que en el caso de infanzones fuera suficiente mientras que para las clases bajas se culminaban con la prueba vulgar. Este ceremonial fué evolucionando desde la brutalidad a una mayor prevalencia del dictamen de los jueces, teniendo siempre presente la mayor o menor capacidad del medio social donde se celebraban para asimilar los cambios. Probablemente en Castilla, ligado a la cerrazón para oponerse al uso del rito romano en la liturgia, se apelara a la permanencia de los viejos códigos y de ahí la necesidad de promover los cambios desde los templos. Es muy posible que en Frómista se realizaran juicios de ese estilo, pese a las recomendaciones de los clérigos.
Un ejemplo que cita Beatriz Mariño muestra una curiosa escena (no hay juramento, pero mucha parafernalia judicial) en la ruta del Camino a su paso por Airvault en Francia

En foto magnífica de Martin en flirck vemos la lucha a escudo y bastón de dos personajes vestidos muy poco adecuados para una batalla "seria", que empuñan porras, quizás los escudos boca abajo indican que no es una lucha sangrienta y destaca entre ellos un pedestal, quizás reproducción del altar en el que habían hecho el juramento previo. Las figuras a los lados (precisamente uno aparece sobre una gran máscara leonina) es posible que representen al clérigo que les ha tomado juramento (lleva una cruz sobre el pecho) y el otro al juez o autoridad civil, en este caso apoyado sobre un posible león sedente, símbolo del poder del rey. De los personajes laterales del capitel, me encanta la figura de nuestra derecha que parece llevar una porra y un maletín (no creemos que de primeros auxilios).


(1) En una larga nota al pie, se cuenta cómo Alfonso VI en 1074 otorga el Fuero de Palenzuela en el que se prohiben las pruebas vulgares: "Homo de Palençuela non habet forum de lidiar cum scuto, aut cum baston nec cum ferro, nec cum calida". Sin embargo, bajo el mismo reinado -sigue Mariño- se establece el combate de escudo y bastón como fórmula de solución ante todo litigio que se produzca entre cristianos y judíos.(Muñoz y Romero: Coleccion dde fueros municipales y cartas pueblas de los reinos de Castilla, Leon, Corona de Aragón y Navarra I.Madrid 1847)

martes, 17 de enero de 2017

Los americanos de Palencia

Vamos a desafiar a nuestro sabio amigo a que somos capaces de seguir repasando las muestras abundantes de ordalías en el norte de Palencia sin caer en la dispersión. Por si acaso, le hemos suministrado la portada de Arenillas, que a día de hoy tiene poca explicación, para que se anime a hacer una propuesta, pero que nos deje seguir con ésta que apenas hemos comenzado. Tenemos mucha literatura por delante.
Otro evidente ejemplo de ordalía "completa", es decir, manos en boca de monstruo para el juramento y paralela lucha a escudo y bastón, la encontramos en el museo de la Walters Art Gallery de Baltimore. Nuestro amable tutor nos facilita la ficha del catálogo de una exposición si no recuerdo mal en el Met.de N.York. Juraría que tengo en algún lugar la referencia de ese catálogo pero nos basta con las fotos que nos remite y que ahora tomamos de la propia web de la Walters que nos permite su uso, cosa que agradecemos. Ocurre que hay alguna cara de uno de los dos capiteles que no está accesible en la descarga de fotos, quizás porque no tienen claro su significado, pero hemos tomado su imagen del catálogo en donde se puede ver lo esencial, sin la calidad de lo que ofrece el museo.
Tenemos un capitel atribuído al norte de Palencia, alrededor del siglo XII donde dos personajes, presumiblemente hombres, sujetan -como en Arenillas-las fauces de la bestia, que parece asoma la lengua, puede que con un sentido de sometimiento. No se nota tensión. Atrae la mirada la manera "ritual" en que los personajes recogen su túnica con la mano libre. No sabemos si hay alguna razón más allá de la simetría para que utilicen cada uno la mano más próxima al monstruo. Pero veamos lo que traducimos de la ficha, probablemente escrita por Dorothy Glass, que es quien estudió las piezas.
Dos capiteles.Palencia. Finales del XII.(dimensiones)
Los dos capiteles, piezas conjuntas, presentan complejos problemas iconográficos, que a pesar de anteriores investigaciones no han podido resolverse. A un nivel muy general, ambos capiteles parecen referirse a la administración de justicia. El  Nº 27304, muestra dos hombres haciendo un juramento poniendo sus manos en la boca de una máscara de león. La leyenda, hecha famosa por la Bocca della Veritá en el porche de Santa Maria in Cosmedin,( Roma ), advierte que la máscara se cerrará sobre las manos de quienes se atrevan a jurar en falso. (para un mas amplio estudio del significado de la máscara de león, cf. H.Hahnloser “Urkunden zur Bedeutung des Türrings”. Festschrift für Erich Meyer, Hamburg, 1957.pp.126-46). Las otras dos caras del capitel son ocupadas por dos hombres, uno de los cuales es enmascarado,y por dos hombres barbilampiños que juntan sus manos.
 Bien, tenemos la primera cara con la ordalía. Ahora, tal como anuncia la ficha, falta la otra cara y otro capitel. Aquí notamos una cierta confusión porque teniendo catalogados como dos capiteles, al final disponemos de tres caras, por lo que no tenemos claro si está en dos capiteles, como dice al principio, o es que uno tiene dos caras esculpidas y el otro solo una. Como nos interesan las imágenes que apoyan lo que estamos estudiando, vamos a verlas.

En mi modesta opinión este es otro capitel, no el mismo, catalogado con otro número y el formato superior es diferente. Por tanto entendemos que se trata de un capitel compañero del anterior por su narración pero diferente. Por el pequeño tamaño del escudo, que parece de cuero, la probable porra (y no espada) que porta el guerrero, y del brazo aparentemente desnudo del rival, parece sugerir un duelo de villanos. Veamos la explicación de Dorothy Glass:
La cara del nº 27305 muestra dos guerreros enlazados en combate. En la cara izquierda del capitel, una mujer con toca coge la mano de un hombre barbado que parece dirigirse hacia los guerreros. La cara derecha del capitel está ocupada por una figura masculina de identidad incierta; los ropajes sugieren un diácono. El tema principal del capitel no se identifica con exactitud. Como ha sido señalado anteriormente, realmente encaja en el tema de combates para determinar si se prueba o se deniega la virtud de la mujer acusada de adulterio. Este tipo de literatura era muy popular en España y aparece reflejado en las Cantigas de Alfonso X de Castilla  (el Sabio) (1221-84), el Libro del Buen Amor de Juan Ruiz y la conocida Celestina. La séptima Cantiga de Alfonso X, por ejemplo, relata el cuento de la abadesa impúdica; aparece elaborado en el manuscrito de El Escorial de las Cantigas (Lib.Real.Biblioteca T.I.I). Los capiteles de la colección Walters parecen contener todos los elementos necesarios para este tipo de narración.

Con esta explicación comprobamos que hay caras que no nos han mostrado. Lo malo es que no las encontramos en la web de The Walters. Las referencias literarias son del siglo XIII  y posteriores mientras que los capiteles son del XII. 
La única que podemos mostrar es la que sacamos (mala calidad) del catálogo.
Es posible que esta cara sea la descrita en el primer capitel "Las otras dos caras del capitel son ocupadas por dos hombres, uno de los cuales es enmascarado,y por dos hombres barbilampiños que juntan sus manos"   
puesto que el personaje de la derecha más parece máscara que humano. Los que juntan sus manos tampoco los encontramos.
Rematamos el contenido de la ficha para tener todos los elementos de juicio:
Aunque la iconografía de los capiteles Walters presentan un problema, su estilo está bien documentado comparativamente. Las figuras están caracterizadas por sus grandes cabezas proporcionadas, narices ganchudas y ojos bulbosos. Los ropajes son amplios y su superficie se rompe con profundos surcos marcando pliegues; unos profundos círculos concéntricos en los pliegues de la rodilla parecen ser la marca característica del escultor. Los capiteles Walters pudieran relacionarse con los dos grandes capiteles procedentes del monasterio de Santa Maria de Lebanza (en el original escriben Alabanza) in Palencia, que se ven ahora en el Fogg Museum. Aunque los capiteles Fogg son probablemente más finos y elaborados, muestran la misma desproporcionada relación entre la cabeza y el cuerpo, así como similar configuración facial y ropaje convencional. Afortunadamente, los capiteles Fogg están datados con seguridad por la inscripción del año 1185. Es en ese periodo, cuando esos capiteles fueron tallados en la región de Palencia.

Bibliografia: The Walters Art Gallery, Guía de la Colección, Baltimore 1936, p.63. Jose Pijoan, Summa Artis: Historia General del Arte, Volumen IX. El Arte Románico Siglos XI y XII (y edición) Madrid 1949, p.534.f.Spanish Medieval Art,  Cesión en honor del Dr.Walter W.S.Cook organizada por la Alumni _Association, Institute of Fine Aers, New York University en cooperación con el Metropolitan Museo de Nueva York 1954,nº 36n¡ y 37. El Renacimiento del siglo XII, Catálogo de una exposición en el Museo de Arte, Rhode Island Scholl of Design, May. 8->Jun.22. 1969, p.116 f. (básicamente el mismo material de esta nota).
Disponemos de las fotos del Fogg, cuyo formato nos recuerda las cabezas de Dehesa de Romanos y Moarves, pero nos ponemos ese límite para poder seguir con nuestra teoría sin dispersarnos.

lunes, 16 de enero de 2017

Otro ejemplo: Arenillas de San Pelayo

Un nuevo caso de ordalía esculpida en capiteles es Arenillas de San Pelayo. Observemos que tanto en Santa María de Carrión -que consideramos la primera en hacerlo- como las siguientes cronológicamente, Santiago de Carrión y ésta que vemos ahora de Arenillas de San Pelayo conservan el mismo esquema: ordalía con bocas devoradoras en el capitel de la izquierda de nuestro acceso y relato de la batalla de escudo y bastón sobre la arquivolta, con dama sollozante incluída.
Veamos las fotos:

En ambas caras del capitel se representa, como ocurre en las otras citadas, la doble opción de la ordalía: en esta que mira a la puerta, también se representa la visión positiva, ya que las testigos (parece que todos los protagonistas son mujeres) sujeten los dientes del monstruo, parece que lo dominan y contienen.


Sin embargo, en la cara externa, tan deteriorada, el monstruo engulle un cuerpo, probablemente el alma del perjuro. A un costado del infante aparecen los dedos de la dama  de nuestra izquierda.En esta portada se narra un episodio quizás concreto, alguna historia de impacto en el entorno. Llama la atención la diferencia entre un ojo y otro de la figura central. Además de ello, la escena al fondo debe tener relación con el episodio de la ordalía, quizás narrando lo que la originó: parecen ser un monje y una monja a los que una tercera persona -quizás una mujer- conduce la mano y la espalda no sabemos si para presentarlos ante las extrañas figuras gesticulantes de los capiteles del otro lado, probablemente un tribunal o jurado. ¿Podría tratarse de una relación ilícita en un ámbito monástico? ¿Tendría por resultado un infanticidio? ¿Se habría utilizado alguna historia, como la de Abelardo y Eloísa como exemplun por los comitentes?
La foto tomada por nuestro profesor-guía nos saca de dudas: realmente es un monje. Y quizás la dama sea una monja, no por buscar morbo, sino por su ropaje, diferente al de las mujeres de la ordalía.


Sobre la arquivolta podemos localizar fácilmente los luchadores de escudo y bastón y la dama sufriente.
No nos extenderemos en hipotetizar más sobre lo propuesto en esta atractiva portada, porque nuestro objetivo es demostrar cómo la ordalía era una práctica habitual en el entorno de Frómista, donde aparece la prueba caldaria más específica.

domingo, 15 de enero de 2017

La Bocca della Veritá

Todo viajero que ha visitado Roma se ha pasado a cumplir el requisito de visitar Santa María en Cosmedin para meter la mano en la Bocca della Veritá que, curiosamente no es una cabeza de león, sino humana. En la foto de la wiki
Teniendo en cuenta la finalidad con que se utilizaba en la antigüedad, la cabeza leonina pudiera tener su origen en el mundo germánico para los juicios de adulterio y otras faltas en las que el juramento sustituía a las pruebas y evidencias. Resulta curioso cómo -suponemos que por razones estéticas- la cabeza leonina con boca abierta se convirtió en el signo de los buzones de correos en los dos siglos pasados y aún hoy supone un atractivo para los niños meter la mano entre sus fauces para depositar una carta, que se espera sea un escrito conteniendo la verdad, como la petición a los Reyes Magos.
Después de la lectura de ese capitel que hemos estudiado de Santiago de Carrión, veamos nuevos ejemplos. Beatriz Mariño observa con la agudeza de su maestro, que en esas portadas próximas a Frómista va discurriendo un programa que combina la escena que hemos visto, con las batallas "a escudo y bastón", de manera que se muestra en los capiteles la advertencia moral y religiosa del perjurio mientras que en la arquivolta aparece la batalla a escudo y bastón propia de la clase baja. Luego veremos en los estudios de los expertos en las normas jurídicas de la época que para los infanzones y nobles era suficiente el juramento, salvo casos extremos, mientras los siervos y clase baja no sólo debían pasar pruebas de ordalía, sino que a veces debían hacerlo sustituyendo a sus dueños.
  Este recorrido por las portadas ya lo hemos hecho, siguiendo a esta autora, en un artículo de opinión en el que aportamos alguna escena que no había mencionado la autora, como la portada de Escalada al norte de Burgos y nuevos artículos al respecto. Se puede ver en
http://www.amigosdelromanico.org/opinion/id_10812.html
Para no salirnos de nuestro propósito de argumentar el capitel de Frómista, veremos primero el posiblemente primer ejemplo tras San Martín, esculpido y deteriorado en la portada de Santa María, a escasa distancia del que hemos estudiado de Santiago.
Pese a que en este capitel no se introduce la mano en la gran boca demoníaca, todo el conjunto -incluído un capitel próximo con varios personajes y una especie de conejo donde aquí está la gran cabeza- indican una ceremonia. Los dos personajes ricamente vestidos y tocados de nuestra izquierda parecen claramente damas, quizás musulmanas o judías. Lo llamativo del grupo de la derecha que levantan sus manos, es el personaje central, quien parece llevar y sujetar con una mano un objeto largo que vemos de perfil y que pudiera sugerir un escudo, de los que se usaban en las batallas de escudo y bastón, puesto que decimos que apunta hacia una ordalía. La foto espléndida para lo difícil que es esa portada es de Juan Ramón Ugarte.

Ordalías, Juicios de Dios y otras pruebas

Tenemos que demostrar o acreditar que nuestra propuesta tiene fundamento. Como decimos, estamos posiblemente ante una única representación en la que aparece el (o los) protagonista/s de la prueba del acqua calda transportando los elementos para la misma y al mismo tiempo uno de ellos realiza el gesto de introducir la mano en la bocca della veritá.
En ese sentido vamos a examinar el estudio de Beatriz Mariño que hemos citado (In Palencia...en Compostellanum de 1986) en el que precisamente agradece a su gran maestro, Moralejo, su dirección en la Memoria de licenciatura de 1982. Éste había mostrado interés por esa figura jurídica y como hemos contado, observó su presencia esculpida en algunas portadas del norte de Palencia.
Después nos adentraremos en la abundante literatura jurídica para demostrar cómo en esa época, finales del XI, se continuaba practicando la Ordalía con muchas reticencias de la autoridad eclesiástica, especialmente por los defensores de la nueva liturgia.
Explica Moralejo en el artículo "Artistas..." cómo se ha de tener en cuenta el público al que iban dirigidas las esculturas mostradas en los templos en un momento en que los burgos comienzan a tener entidad. Dice que "la tendencia simplificadora de los manuales (de arte) en aras de una dudosa eficacia didáctica, ha vulgarizado y consagrado la imagen de un arte románico, rural, monástico y feudal frente a un gótico urbano, burgués y catedralicio o parroquial".
Ese maniqueismo que "ayuda" a clasificarlo todo, cuando estamos ante unos edificios con mucho mayor alcance social que el puramente religioso y que tienen que reflejar los sentimientos de aquellas gentes, incluso más allá de lo que los guardianes de los documentos han decidido conservar o destruir en las bibliotecas conventuales.
Por eso, un poco más adelante, el insigne profesor, citando a Schapiro y Salvini afirma que "nos encontramos ante un fenómeno artístico consciente de la emergencia de un nuevo medio social, de un nuevo público y mentalidad, al que hay que dirigirse en un nuevo lenguaje y proponerlo también un nuevo código moral". Esto es lo que parece transmitir la iconografía de Frómista encargada por el entorno del rey Alfonso VI: nuevo orden. Y para ello muestran al tiempo lo que se quiere renovar: para el pueblo,las viejas leyes de la justicia vengativa y brutal,  y para los monjes, la liturgia clerical.
El primer ejemplo de una escena similar -introducción de la mano en la boca de una gran máscara, habitualmente identificada como de león- lo tenemos muy cerca de Frómista: en la iglesia de Santiago de Carrión de los Condes. Veamos ahora la otra cara del mismo capitel

Tomamos la descripción de la misma Beatriz Mariño: "También los capiteles que sostienen la arquivolta de Santiago de Carrión parecen subrayar el carácter negativo de la lucha. En el capitel izquierdo, dos figuras vestidas con túnica introducen su mano derecha en las fauces de una máscara de león. Llevan un sudario con una pequeña figura, a la que un cuarto personaje, hoy decapitado, agarra por los cabellos.La otra cara muestra una escena idéntica: pero aquí, las fauces del león están cerradas, y la pequeña figura del sudario tiene un libro en las manos. La relación iconográfica de este capitel con la "batalla de escudo y bastón" (que es el tema que desarrolla en su artículo) parece verse confirmada por otros dos ejemplos." 
Estos otros ejemplos los veremos a continuación. De lo dicho antes por Mariño tenemos que matizar que en la cara donde el león tiene la boca cerrada, los personajes muestran su mano cerrada, sin tener que someterse a la devoración. El "alma" salvada lleva un gran libro sobre el que señala con la mano, probable alusión al juramento fidedigno del acusado que jura en nombre de Cristo. Por otro lado, la expresión aterrada del "alma" en la otra cara, que es cogida por los cabellos por quien suponemos fuera un diablo señala una clara condena. El monstruo devora las manos culpables".  Se muestra el contraste entre el juramento fiel y el perjurio. El sentido moral y religioso de esa ordalía, se completa con el episodio civil y jurídico de la arquivolta donde se reproduce la lid de escudo y bastón con la dama sufriente como objeto probable de la disputa. A la vista de esta sugerente posibilidad, poco importa el error de la investigadora al decir que ambas figuras introducen su mano derecha, ya que es evidente que las de nuestra izquierda usan su izquierda, lo mismo que ocurre en el capitel de Frómista, por puras razones de simetría iconográfica.

A nuestro juicio, y tal como señala la investigadora, muchas de estas ordalías se realizaban en espectaculares ceremonias en la iglesia en casos de perjurio y este capitel quiere mostrar, conminar a los que se someten a ese juramento que su alma será condenada o salvada según la autenticidad del testimonio. Más adelante veremos los detalles de la ordalía representada en Frómista, en la que se utilizaban las gleras en una horrible prueba para evitar la proliferación de los falsos testimonios en determinados delitos.


sábado, 14 de enero de 2017

La ordalía del acqua calda

 El objetivo que nos proponemos es presentar este posible programa iconográfico en San Martín de Frómista relacionando varios capiteles como un alegato contra la vieja ley heredada de los tiempos visigodos y de origen germánico, por una más adecuada a los nuevos tiempos (los Fueros) impulsado por Alfonso VI y apoyada además en la nueva liturgia, el rito romano, al que tan duramente se resistieron en Castilla para su implantación. Es una corriente renovadora que impulsan los cluniacenses protegidos por un rey que acaba de conquistar Toledo, dispone de mucho dinero y se encuentra que en su propio reino tiene una fuerte reacción ante los cambios que se proponen. Pensamos que si algún estudioso encontrara bases de apoyo para desarrollar un trabajo más profundo, nos daríamos por satisfechos. Pretendemos tan sólo marcar las evidencias : ¿Por qué hay un hombre al que  le devora un brazo un ser maligno? ¿Por qué otro pequeño león contempla la escena? ¿Por qué el tallista utiliza la mano izquierda como derecha? ¿qué hacen dos hombres remando en ese capitel de trabajadores?
Juega en contra de nuestra propuesta algo que ya destaca Moralejo: el tema de los porteadores se convierte a partir de Frómista en un tema recurrente e inmediatamente se reproduce perdiendo toda la carga morbosa, de condena que presenta el original,como también lo ha expuesto en algún lugar nuestro conocido amigo socrático:
http://www.amigosdelromanico.org/phpBB/viewtopic.php?f=1&t=2588
 En nuestra modesta opinión, ocurrió en pocos años -los que van desde Frómista a Valdecal, Santillana, Silió, etc.- el mismo error en que seguimos incurriendo: se tomó la anécdota (la vistosa escena de acarreo) como eje de la historia, haciendo en tan poco tiempo que se perdiera su significado. Sin duda ha de tenerse en cuenta para esta deriva un hecho concreto: en pocos años se perdió la cita a la ordalía porque la Iglesia lo prohibió y luego también las leyes. De hecho insistimos en que en Frómista aparece como negativa y mostrada como cosa del pasado, pero tan reciente para los fieles que podían recordarlas con un sentimiento de terror.
Años después se pudo ver el mismo tema en Santillana, donde además provoca nueva interrogante, ya que se esculpe supuestamente dos veces en el interior de la iglesia, y en una de ellas ha sido borrada la central, precisamente la que debería ser de inocente acarreo, conservando los laterales, que ya en Santillana pierde los remeros, se convierten en posibles labriegos y no hay zurdos porque no hay ordalía. ¿Qué contendría la escena central de Santillana para ser violentamente destruída? A poco que se mire, la sospecha de G.Guinea de la rotura para colocar un retablo tiene poco soporte porque el cimacio no se ha tocado. 
Dice Moralejo: "Más que la aclaración de sus orígenes, nos interesa aquí (art.citado de "Artistas... Compostellanum XXX 1985) la posterior fortuna de este pequeño ciclo laboral, significativamente desvirtuado en las copias de que fue objeto, particularmente en iglesias santanderinas. Allí parece tratarse ya de faenas agrícolas: la cubeta para la preparación de la masa sugeriría un lagar; el acarreo de materiales, el de uvas vendimiadas y la herramienta del cantero acabó en azada de cavador".  Y el gran maestro alude a una imagen quizás contemporánea pero que sólo sirve en el sentido de la identificación laboral y no  como ordalía que convierte a este capitel en una residuo de una "justicia" brutal a extinguir, como lo es la "ejecución sumaria" que pensamos se efigia en el capitel de la Orestiada como muestra de la más antigua ley, en el mundo clásico.
Bien, se trata de un marfil germánico del siglo XI del Museo Público de Liverpool claramente relativo al vino, que puede marcar la pauta para todos los demás, pero no para el capitel de Frómista.
De todo el repertorio de porteadores, tan sólo hay un capitel que pudiera remotamente hacer alusión a una ceremonia de agua caliente y es el de Siones, ya que a ambos lados de los porteadores aparecen sentadas sendas damas apenadas y un tanto lúgubres, pero no con una alusión tan directa como en San Martín de Frómista.